Notas

Arquitectura Cordobesa: rescatando la memoria detrás de las fachadas

Desde Oncativo, Wilson Isaías Bertoloni y Jeremías Giotto Camilloni construyen un archivo vivo de la arquitectura cordobesa que combina imágenes y relatos orales para preservar la identidad cultural de la provincia.

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Galería de arcos coloniales del Cabildo de Córdoba en la Plaza San Martín
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

En un país donde la memoria urbana suele evaporarse con cada demolición, surge una iniciativa que se propone frenar ese olvido desde la pasión y la constancia. Arquitectura Cordobesa nació como un archivo personal de fachadas capturadas por el lente de Wilson Isaías Bertoloni, fotógrafo autodidacta y abogado oriundo de Oncativo. Lo que empezó como una colección íntima de imágenes terminó transformándose en una comunidad activa que reúne recuerdos, anécdotas e información histórica sobre los edificios que conforman el paisaje identitario de Córdoba.

Bertoloni recorre pueblos y ciudades de la provincia documentando construcciones que, muchas veces, pasan desapercibidas para la mayoría. Cada foto no es solo una postal estética: funciona como disparador para que los seguidores aporten datos, historias familiares o testimonios sobre lo que ocurría dentro de esas paredes. Así, una simple fachada de una casa antigua puede revelar que allí funcionó un cine barrial, una escuela o el primer consultorio de un médico que marcó una generación.

Junto a Jeremías Giotto Camilloni, el proyecto dio un paso más hacia la historia oral. Hoy recorren de manera activa edificios, bares, bibliotecas, museos y espacios culturales con el objetivo de registrar no solo su aspecto físico, sino también las vivencias que albergaron. Se trata de preservar aquello que permanece y, sobre todo, aquello que corre riesgo de desaparecer con el paso del tiempo y las transformaciones urbanas.

La cuenta se convirtió en un espacio colectivo donde vecinos de distintas localidades aportan sus propios recuerdos. Alguien reconoce la casa de su abuela, otro recuerda las tertulias literarias que se realizaban en un antiguo café, y así se teje una red de narrativas que trascienden la mera arquitectura. En un contexto donde muchas construcciones históricas enfrentan amenazas de demolición o abandono, este tipo de iniciativas funcionan como un registro valioso y afectivo.

El trabajo de Bertoloni y Camilloni destaca por su enfoque en lo cotidiano: no solo se centran en monumentos declarados patrimonio, sino también en aquellas casas, esquinas y locales que forman parte del día a día de las comunidades. Esa mirada cercana y sin solemnidad permite que el proyecto conecte con un público amplio, que se siente interpelado a compartir sus propias historias.

Más allá de la documentación visual, el aspecto oral cobra cada vez mayor relevancia. Las conversaciones con antiguos habitantes, dueños de comercios o visitantes habituales permiten reconstruir usos, costumbres y atmósferas que ya no existen. De esa manera, Arquitectura Cordobesa no solo archiva edificios, sino que recupera la vida que los habitó.

En tiempos donde la identidad local parece diluirse ante las tendencias globales y las renovaciones urbanas aceleradas, proyectos como este recuerdan que cada pared tiene una historia que merece ser contada. Y que, muchas veces, basta con una foto y una pregunta sencilla —«¿quién se acuerda de esa casa?»— para que esa memoria vuelva a latir.

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