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Los autos de la buena memoria: la faceta desconocida de Spinetta

Una historia poco conocida revela cómo Luis Alberto Spinetta diseñó automóviles y cómo una casa italiana de diseño automotriz habría plagiado sus ideas. Una nota que rompe el molde del poeta y músico para mostrar su vínculo con la industria pesada.

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Los autos de la buena memoria: la faceta desconocida de Spinetta
La Tinta (cooperativa Córdoba)

La noticia sorprende a primera vista: Luis Alberto Spinetta, el Flaco eterno, el hombre de las canciones que se convierten en himnos, también dedicó tiempo y creatividad al diseño de automóviles. Lejos de ser una anécdota menor, esta historia ilustra una faceta desconocida de un artista que nunca dejó de explorar.

Si uno piensa en Spinetta, lo primero que viene a la mente es su poesía musical, sus letras cargadas de imágenes cósmicas y su rol fundamental en el rock argentino. Difícil imaginarlo trazando líneas aerodinámicas o pensando en motores. Sin embargo, las piezas encajan. Según cuenta la nota original publicada en La tinta, el músico porteño incursionó en el diseño automotriz, creando conceptos que luego habrían sido tomados por una mítica casa italiana de diseño.

Esta revelación rompe el “Cristo 3D” que cada fan se armó del artista. En nuestro imaginario colectivo, Spinetta habita un altar de sensibilidad y experimentación sonora, no el mundo de la grasa de motor y la industria pesada. Pero la creatividad no entiende de compartimentos estancos. El mismo espíritu que lo llevó a fusionar rock, jazz y folklore también lo impulsó a imaginar vehículos que combinaban funcionalidad y belleza.

La historia, que hoy cobra nueva vida, nos permite repensar al artista como un creador integral. No solo un músico excepcional, sino un pensador visual capaz de proyectar formas en tres dimensiones. Ese cruce entre arte y diseño industrial habla de una mente inquieta que no se limitaba a las cuerdas de una guitarra.

Más allá del posible plagio por parte de la firma italiana, lo valioso es rescatar esta dimensión olvidada. En un año donde se conmemoran distintas efemérides de su legado, volver sobre estos “autos de la buena memoria” permite ampliar la mirada sobre quién fue realmente Luis Alberto Spinetta: un hombre que dejó huella en la música, la poesía y, al parecer, también en el mundo del automóvil.

La anécdota invita a reflexionar sobre cómo los grandes creadores dejan rastros en campos inesperados. Tal vez, en algún garage europeo o en un prototipo que circula por las rutas, todavía resuene algo de esa imaginación spinetteana que nunca se conformó con un solo lenguaje.

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